Durante el verano, las altas temperaturas favorecen una mayor pérdida de líquidos a través de la sudoración, un mecanismo esencial para regular la temperatura corporal. Sin embargo, cuando esa pérdida no es compensada adecuadamente, puede producirse un cuadro de deshidratación que afecta el funcionamiento normal del organismo.
La deshidratación puede presentarse de manera leve o progresiva, y en muchos casos sus signos iniciales pasan inadvertidos, especialmente en personas activas, adultos mayores o quienes realizan actividad física frecuente.
Signos tempranos de deshidratación
En los casos leves, la deshidratación suele manifestarse a través de síntomas como:
–Sensación de boca seca o pegajosa.
– Disminución en la cantidad de orina.
-Sequedad de la piel y de las mucosas.
Reconocer estas señales es clave para actuar a tiempo y evitar complicaciones.
¿Qué aporta el laboratorio ante un cuadro de deshidratación?
Desde la Confederación Unificada Bioquímica de la República Argentina, recordamos que los estudios de laboratorio cumplen un rol fundamental en la evaluación del estado de hidratación y del equilibrio interno del organismo.
Ante un cuadro de deshidratación, pueden observarse:
- Aumento de la densidad de la orina, indicador de una mayor concentración de desechos.
- Elevación de urea y creatinina, asociada al funcionamiento renal.
- Alteraciones en los electrolitos, como sodio, potasio y bicarbonato, esenciales para el correcto funcionamiento celular.
- Incremento del hematocrito, reflejo de la reducción del volumen plasmático.
Estos parámetros permiten no solo confirmar el diagnóstico, sino también orientar una terapia de rehidratación adecuada y segura.
Prevención: la mejor estrategia
Evitar la deshidratación es posible mediante hábitos simples pero sostenidos:
- Ingerir entre 2 y 2,5 litros de líquidos por día, ajustando la cantidad según la actividad física y la temperatura ambiente.
- Incorporar alimentos con alto contenido de agua, como frutas y verduras.
- Hidratarse antes, durante y después de realizar ejercicio físico o actividades al aire libre.
Ante síntomas persistentes, malestar general o sospecha de deshidratación, es importante consultar con un profesional de la salud. El laboratorio brinda información objetiva y confiable para acompañar el diagnóstico clínico y contribuir al cuidado de la salud durante los meses de mayor calor.