Confederación Unificada Bioquímica de la República Argentina

Promover una cultura de calidad que ponga a la persona en el centro de la atención

La calidad en el laboratorio bioquímico no se limita a la precisión de los resultados. También comprende la experiencia de quienes acuden al servicio, la oportunidad de la respuesta y la capacidad de brindar una atención acorde con sus necesidades. Desde esta perspectiva, el Dr. Agustín Bolontrade, integrante de la Comisión de Calidad de la Confederación Unificada Bioquímica de la República Argentina (CUBRA), participó del XXVII Congreso Latinoamericano de Bioquímica Clínica, realizado del 7 al 10 de octubre en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, con una conferencia magistral titulada “Atención centrada en la persona. ¿Ideal o requisito innegociable?”.

Para el profesional, participar de este encuentro y compartir sus reflexiones con colegas de distintos países representó “un honor y un hermoso compromiso”. La temática, explicó, atraviesa realidades geográficas, sociales y sanitarias diversas, porque forma parte de los aspectos fundamentales de un sistema de calidad integral en el laboratorio.

“Más que dar una conferencia, creo que fue poner sobre la mesa un tema que es soporte de nuestro servicio y que tenemos que seguir tratando y consensuando, porque es requisito para poder brindar un servicio bioquímico de calidad”, señaló Bolontrade.

Su exposición puso el foco en una dimensión de la calidad que trasciende los procedimientos analíticos. Si bien la precisión y la exactitud de los resultados constituyen pilares esenciales del trabajo bioquímico, el profesional destacó que detrás de cada muestra hay una persona con expectativas, inquietudes y necesidades concretas.

“Detrás de cada muestra hay una persona con sus miedos, expectativas, que es quien decide acceder a nuestro servicio y quien espera algo más de la analítica cuando hablamos de calidad en el laboratorio”, sostuvo.

En ese sentido, explicó que la calidad también se expresa en el modo en que se recibe a los pacientes, la claridad de las indicaciones para la preparación previa a los estudios y los tiempos de respuesta. Asimismo, implica que los resultados estén disponibles oportunamente para contribuir a la toma de decisiones clínicas. Se trata, en definitiva, de comprender que un servicio de calidad no depende exclusivamente de lo que sucede dentro del laboratorio, sino también de cómo responde a las necesidades de quienes confían en él.

La pregunta que dio nombre a su conferencia —si la atención centrada en la persona es un ideal o un requisito innegociable— buscó abrir un espacio de reflexión entre los profesionales. Para Bolontrade, esta mirada adquiere especial relevancia en un contexto de cambios en las necesidades y expectativas de la sociedad, y comienza a ganar espacio también en la formación universitaria de los futuros profesionales.

La calidad como compromiso colectivo

La participación del Dr. Bolontrade en este congreso internacional también permitió visibilizar el trabajo que desarrolla la Comisión de Calidad de CUBRA, un equipo orientado a promover la mejora continua en los laboratorios bioquímicos del país.

Entre sus objetivos se encuentra la elaboración de guías de recomendaciones y conformidades basadas en modelos de normas de referencia accesibles para los laboratorios, junto con la generación de espacios de concientización que permitan incorporar progresivamente la calidad a la práctica profesional cotidiana.

Este trabajo busca acercar herramientas y recomendaciones que acompañen a los equipos de laboratorio en sus procesos de mejora, contemplando las distintas realidades y posibilidades de implementación. La difusión de estos conocimientos y el intercambio entre profesionales son parte de una tarea sostenida que procura fortalecer la cultura de calidad en el ámbito bioquímico.

Al referirse a la importancia de este proceso, Bolontrade remarcó que la calidad no puede entenderse únicamente como el cumplimiento de requisitos externos o la superación de una instancia de evaluación. «La calidad no se impone con una norma ni se logra con una auditoría. La calidad tiene que estar inmersa dentro de la cultura de la organización y no se construye de un día para el otro, se trabaja con convicción y con el compromiso de todo el equipo. Generar conciencia sobre su importancia es una manera de cuidar al paciente y jerarquizar nuestra profesión, y de que la calidad sea parte de lo cotidiano en nuestros laboratorios«, afirmó.

El aporte de la Comisión de Calidad de CUBRA se inscribe en ese camino: promover el acceso a recomendaciones, favorecer la reflexión y acompañar a los laboratorios en la incorporación progresiva de prácticas orientadas a la mejora continua.

Como concluyó el Dr. Bolontrade, el desafío es lograr que la calidad forme parte de lo cotidiano en los laboratorios. Una tarea que no se agota en los procedimientos ni en las normas, sino que se construye día a día, con el compromiso de los equipos y con la persona como eje de la atención.