El Virus del Papiloma Humano (HPV) es una de las infecciones de transmisión sexual más frecuentes en el mundo. En la mayoría de los casos no presenta síntomas y el propio sistema inmunológico logra eliminarlo. Sin embargo, algunos tipos de HPV de alto riesgo pueden provocar lesiones que, si no se detectan y tratan a tiempo, pueden evolucionar a cáncer de cuello uterino y a otros tipos de cánceres como el de vagina, pene, ano, boca o lengua.
El proceso de prevención y diagnóstico, es fundamental para evitar la expansión de este virus y para detectarlo y tratarlo a tiempo.
Las medidas preventivas están encabezadas por la vacuna, que está presente en nuestro calendario de vacunación para niños y niñas a partir de los 11 años como dosis única y entre los 11 y 26 para quienes tengan problemas de inmunodeficiencias. A partir de los 21 años se deben recibir dos dosis.
El uso del preservativo forma parte de una medida preventiva primaria.
También,las pruebas diagnósticas forman parte de las medidas preventivas. El Papanicolau es un estudio que debe hacerse periódicamente, puesto que es una prueba capaz de detectar lesiones sospechosas de malignidad y tratarse a tiempo.
El laboratorio bioquímico participa en la prevención del HPV a través de la Captura Híbrida, que es una prueba de Biología Molecular capaz de detectar las 13 cepas de alto riesgo oncogénico de HPV partiendo de una toma de muestra similar al papanicolau.
Test de HPV (biología molecular)
Este test detecta la presencia del ADN viral, incluso antes de que aparezcan lesiones.
Para poder realizarlo estamos en:
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Extracción y conservación adecuada del material genético.
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Procesamiento mediante técnicas de biología molecular (como PCR u otras metodologías validadas).
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Identificación de genotipos de alto riesgo.
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Aplicación de controles internos y externos de calidad.
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Interpretación técnica de resultados.
Estos procedimientos requieren equipamiento específico, protocolos estandarizados y profesionales capacitados en diagnóstico molecular.
Cada etapa -desde la toma de muestra hasta la entrega del resultado- implica: protocolos normalizados; sistemas de control de calidad; validación profesional; confidencialidad y resguardo de datos.
La intervención bioquímica no se limita al análisis técnico: también implica asesoramiento a otros integrantes del equipo de salud sobre la interpretación de resultados y algoritmos diagnósticos. Sin un laboratorio con estándares de calidad y profesionales formados, la estrategia de prevención pierde una pieza fundamental.
Desde la CUBRA entendemos que fortalecer los laboratorios y reconocer el rol de las y los bioquímicos es fortalecer la prevención.